martes, 21 de febrero de 2012

Estudiantes en Valencia

La carga policial contra la manifestación de estudiantes de Valencia me produce toda la tristeza del mundo y una alarma muy preocupante.

Es como si de repente hubiésemos retrocedido casi cuarenta años.

El nivel de tensión social que se está creando en España es muy preocupante.

Con una dirección política nacional que se ampara en el recorte a lo bestia, sin respuesta a los problemas de los ciudadanos y (lo que es peor) sin dignarse a escuchar a nadie, intuyo que lo de Valencia puede ser el detonante de lo que pueda estar por venir.

No quisiera jamás que España cayera en la deseperación de Grecia. Pero el camino emprendido y la falta de respuesta política pudiesen conducirnos a esta situación.

Aún estamos a tiempo de entendernos.

viernes, 10 de febrero de 2012

Las dos Españas

"Me duele España" decía Don Miguel de Unamuno en el siglo pasado.
Jamás tres palabras han expresado tanto y han significado tanto.

Don Antonio Machado nos decía en uno de sus poemas "Una de las dos Españas ha de helarte el corazón".
Intensos versos para denunciar lo que entonces ocurría en nuestro país.

Leyendo a estos dos sabios de la literatura española pareciera que hemos retrocedido al siglo pasado y a la etapa más triste de nuestra reciente historia.

Después de más de treinta años de democracia las heridas continúan abiertas, el ánimo de revancha vigente y la brecha entre las dos españas visible.

Para quienes éramos unos niños en los estertores de la dictadura y hemos contribuido a afianzar un nuevo tiempo de hermandad y de libertad, lo que está ocurriendo me produce (ante todo) tristeza, mucha tristeza.

La estulticia de la condición humana no tiene límites, el rencor tampoco.
¡Basta ya! No podemos retroceder ni un paso en todo lo construido en los últimos treinta años. La conviviencia y la sociedad deben estar siempre por encima de la política.

La sentencia de inhabilitación del juez Garzón y la inocencia de Camps, junto a recientes decisiones políticas que afectan a derechos fundamentales conseguidos, chirrían en una sociedad que vuelve a abrir espacios para un desencuentro que (al menos) nos debiera preocupar.