martes, 31 de enero de 2012

¿Prioridad el empleo?

La defunción del SEPECAM


Tuve el honor de trabajar en el Gobierno de Castilla La Mancha con el Presidente Barreda.

Tuve el honor de trabajar por esta nuestra querida tierra en la construcción, en la configuración, en el diseño del Servicio Público de Empleo de Castilla La Mancha, el SEPECAM.

Aquellos cuatro años fueron vertiginosos, intensos, excitantes, frenéticos. Queríamos crear un Servicio Público de Empleo próximo, cercano, ágil, profesionalizado y tecnificado. Queríamos crear un punto de encuentro entre los trabajadores y las trabajadoras y las empresas de la región.

Para ello teníamos claro que había que configurar un Servicio Público de Empleo desde el diálogo, desde el consenso, desde la participación de la sociedad castellano manchega.

Optamos, políticamente, por crear un Organismo Autónomo (como la mayoría de la Comunidades Autónomas) que diese cabida y paridad a los agentes sociales y económicos, a los empresarios de Castilla La Mancha y a los sindicatos más representativos (CC.OO y U.G.T.).

Recogimos, así mismo, los espacios de participación del tejido asociativo regional, para que contribuyesen con su opinión a diseñar las diferentes políticas.

Y recogimos las propuestas de los profesionales, de las trabajadoras y de los trabajadores de la red regional de Oficinas de Empleo. Recogimos la opinión de quienes están a pie de la atención en el servicio cada mañana. Recuerdo que organizamos para ello tres encuentros comarcales con los directores y directoras de las Oficinas de Empleo: una en Las Pedroñeras, otra en Ocaña y la tercera en Almagro.

Es decir, construimos un Sepecam representativo de la sociedad castellano manchega.

Recuerdo con nostalgia la intensidad de tantas horas de escucha y de diálogo. Las reuniones interminables con Paco Rueda, Carmen Gamarra y Antonio San Román (amigo eterno y servidor público comprometido)

Recuerdo el magnífico equipo técnico que configuramos en la dirección general, en los servicios provinciales y en la red de oficinas de empleo.

Se me agolpan en la mente los nombres de tantas y tantos amigos y compañeros (funcionarias y funcionarios de esos que ahora están socialmente tan denostados) que se comprometieron para hacer del Sepecam uno de los mejores Servicios Públicos de Empleo de España.

Ahora, el nuevo Gobierno Regional del Partido Popular ha decidido suprimir el Sepecam. Respeto la decisión, pero no puedo compartirla y mucho menos entenderla.

La justificación no puede ser el ahorro, porque con esta decisión no se ahorra nada.

La justificación no pueden ser los resultados, porque el Sepecam estaba a la cabeza de los Servicios Públicos de Empleo de España en gestión y en intermediación.

La justificación es, ante todo, política. El Gobierno del Partido Popular se ha cargado el Sepecam porque lo hemos creado la sociedad de Castilla La Mancha con un gobierno socialista y porque funciona.

Y lo peor de todo, lo ha suprimido sin el diálogo con la sociedad castellano manchega que lo creó. Lo ha suprimido a golpe de decisión de Consejo de Gobierno y su posterior publicación en el Diario Oficial de Castilla La Mancha.

La defunción del Sepecam no tiene justificación alguna. En Castilla La Mancha teníamos un magnífico Servicio Público de Empleo.

Después de casi ocho meses de gobierno del Partido Popular aún no sabemos que quieren hacer con el empleo en la región. Aún no tienen un modelo.

Y recuerden que el empleo fue la prioridad de nuestra Presidenta en la campaña electoral.



Luis Díaz-Cacho Campillo
ExDirector General de Empleo y
Alcalde de La Solana.-

sábado, 14 de enero de 2012

Por la Sanidad Pública

La Presidenta de Castilla, la Sra. Copspedal, ha decidido privatizar la gestión del Hospital de Manzanares. Y como si la decisión no tuviese trasncendencia alguna nos comunica que todo va a seguir igual y que vamos a continuar disfrutando de un servicio de calidad.

Pero los ciudadanos tienen que saber lo que significa esta decisión, que parece que no tiene apenas trascendencia.

En primer lugar, esta privatización supone ofrecer a una empresa privada una infraestructura púbica construida con los recursos de todos los ciudadanos.

En segundo lugar, con el modelo de gestión privada, desaparece el mérito, la capacidad y la igualdad a la hora de poder acceder a un puesto de trabajo en este hospital. A partir de ahora las bolsas de profesionales ya no tienen valor alguno, sino que la empresa podrá contratar a dedo a quien se le venga en gana (como ocurre en la educación concertada).

En tercer lugar, si nada va a cambiar ¿por qué cambiamos?

En cuarto lugar, los ciudadanos pasaremos de ser pacientes a ser clientes.

En quinto lugar, una empresa siempre busca el beneficio económico ¿o no?

Revertir esta decisión sólo depende de la fuerza de la colectividad.

La política no puede estar nunca por encima de los ciudadanos.